Mar 26
Viaje a Savannah - Día 2
Aviso: este post es muy largo y probablemente no esta muy bien escrito, pero no soy un gran escritor, sólo trato de contar lo mejor que se lo que nos paso este día.Viernes día 10 de marzo.

Amanecimos en el Hyatt (hotelazo) habiendo disfrutado de las fantásticas camas y sin rastro del conocido jet-lag. Al poco de estar despiertos apareció Laura llamando a la puerta con el USAToday que nos habían dejado en la puerta de la habitación para meternos prisa para bajar al desayuno.
Después de la duchita mañanera nos bajamos a la cafetería del hotel a desayunar. La cafetería estaba muy bien, tenia una cristalera enorme en un lado (de hecho toda una pared era cristalera) desde la que se veía el río, por el que pasaban enormes barcos mercantes, y el estado de Carolina del Sur al otro lado del río. Entre los cuatro del grupo había dos claras tendencias respecto al desayuno: Paquete y MªJose no eran particularmente aficionados a comer mucho en el desayuno, y Laura y yo representábamos la tendencia contraria. A mi particularmente me encanta desayunar, y me encantan los hoteles con desayuno de buffet libre, y trato de aprovechar al máximo el desayuno, que es la comida mas importante del día, así que di cuenta de un contundente desayuno continental. En el desayuno tuvimos la primera anécdota del viaje, cuando acabamos nos trajeron la cuenta, y el desayuno estaba incluido en el viaje así que fuimos a preguntar a los jefes, que nos dijeron que nos tenían que haber dejado unos cupones en un sobre en la puerta de la habitación. Sobra decir que no habíamos tenido noticia de tales cupones, así que Paquete y MªJose subieron a la habitación a comprobarlo, y efectivamente no había ningún sobre, así que los jefes, probablemente Anke (que demostró a lo largo del viaje ser la mas competente de los dos), hicieron unas gestiones y nos consiguieron nuestros cupones de desayuno, así que no nos tuvimos que quedar fregando las tazas, menos mal.

Para esa mañana teníamos planeada una excursión guiada por el centro histórico de Savannah, así que a las 11 de la mañana estábamos en la puerta del hotel con todo el grupo para irnos de excursión. La guía era una señora viejecita con una innegable pinta de americana, que nos relató la historia de los distintos sitios por los que nos llevó, esta fue nuestra primera prueba de dominio del ingles, y la verdad es que solo fuimos capaces de seguir la línea general de lo que nos contaba la señora, porque nos perdíamos un poco. Esto de no entender demasiado acabó mellando nuestro interés y este fue desapareciendo paulatinamente y nos dedicamos más bien a la contemplación del lugar.
Tras la excursión nos fuimos los cuatro españolitos a dar una vuelta y acabamos en el centro de la ciudad tomando una cervecita en una terraza. En esa terraza surgió una de las polémicas del viaje, había una relaciones publicas/florero sentada en la terraza con la misión de atraer clientela, hasta ahí nada raro, pero lo que indigno a Laura fue la indumentaria, la chavala dejaba poco espacio a la insinuación y su estrategia para atraer la clientela estaba basada básicamente en enseñar cacha, lo que produjo la furia de nuestra compañera de viaje, sacando a relucir su vena feminista.
A las cuatro teníamos otra excursión, esta vez un tour guiado en un autobús por el mismo distrito histórico, y en este caso nuestra atención a las explicaciones de la conductora-guía fue casi inexistente. Nos dio un paseito, nos contó las historias de las casas, nos metimos en una casa museo de una familia de Savannah y nos dio alguna vuelta más. Y la verdad es que la ciudad es un sitio pintoresco, pero no es que sea especialmente llamativa comparada con cualquier ciudad monumental de Europa, así que no quedamos especialmente sorprendidos con el tour.

Una vez libres de toda ocupación llego el momento de llamar a nuestros anfitriones y empezar la verdadera visita. Llamamos a Lucia y nos fuimos a cenar a un bar que estaba en frente de nuestro hotel llamado Moon River. Allí Lucia nos convenció a MªJose y a mi de tomarnos una degustación de cervezas, consistente en 11 vasitos con otras tantas variedades de cerveza, y yo me tome mi primera hamburguesa genuinamente americana. Las cervezas estaban muy buenas, pero provocaron una incipiente borrachera que no hizo sino aumentar a lo largo de la noche.

Tras la cena y la correspondiente tertulia fuimos a la casa de Chris y Lucia. Vino a recogernos al hotel Fritz (creo, si me equivoco Lucia por favor corrígeme), en su coche típicamente americano, una pickup. Nosotros nos pusimos en la parte de atrás (¿debo llamarlo remolque?) y disfrutamos del viaje, no sin mas anécdotas. Como por ejemplo la milagrosa caída de la gorra del Paquete dentro del remolque cuando se la arranco el viento. O los sucesivos encuentros con la ambulancia errante.

Una vez en la casa seguimos conociendo gente, de hecho ocurrió el curioso fenómeno americano, empezó a llegar gente a la casa, gente en ocasiones desconocida para los propios dueños de la casa. Y fue corriendo la cerveza. Y ahí fue cuando el viaje empezó a cobrar su verdadero sentido, porque creo que estamos todos de acuerdo en que lo que fue increíble del viaje fue conocer a toda la gente que conocimos y como se portaron con nosotros. Después de la casa nos fuimos al centro, justo a donde estuvimos por la mañana tomando cervezas, y nos metimos en un bar, con un grupo en directo y allí seguimos con la cerveza y conociendo a la gente.

A mi particularmente me sorprendió el hecho de que los americanos son aficionados al futbolín (fussball) aun cuando no les interesa demasiado el soccer (nuestro fútbol).

Las niñas decidieron irse al hotel así que las acompañamos y nos volvimos a ir al bar. Aunque en realidad cambiamos de bar y nos fuimos a otro que estaba muy cerca de nuestro hotel, en River St., al lado del río. Este segundo bar también tenía grupo en directo, y seguimos alcoholizándonos un rato hasta que decidimos dar el día por terminado e irnos a descansar.
El verdadero viaje solo acababa de comenzar, nos quedaba con mucho lo mejor.





Marzo 27th, 2006 at 11:39 am
Yo no me entero muy bien de la historia global. Básicamente, ¿qué coño haces en América? ¿Por qué os sale el hotel y el desayuno gratis? ¿Cuándo vuelves?
Marzo 28th, 2006 at 12:52 pm
Pues te explico, me fui a EE.UU. hace unas dos semanas y estuve alli 5 dias. Me invito mi amiga Lucia porque le habia tocado un viaje, iban a ir sus padres pero al final decidieron que no iban y nos regalo el viaje al Paquete y a mi.
Ya volvi.