Jul 09
Mongol Rally 2007
¿Esto qué coño es? Os estaréis preguntando. Pues bien, es una especie de carrera-aventura benéfica, en la que los participantes tienen que ir desde Londres a Ulán Bator (capital de Mongolia) con un coche de menos de 1000cc. (una tartana) o con una moto de menos de 125cc. La organización no da ningún tipo de apoyo logístico, no hay una ruta definida, el que llega primero no tiene ningún tipo de reconocimiento. La inscripción obliga a hacer una donación de £1000 que serán empleadas en proyectos benéficos. Al que le interese saber más que se pase por la web de la organización (también en español) o por la wikipedia (en inglés).
Y también os preguntaréis a qué viene todo esto, pues bien, os dejo con los protagonistas:

“¿Ha dónde te vas de vacaciones este verano?” “A Mongolia…en un cuatro latas”. La cara de estupor de la gente cuando le damos esta respuesta es fantástica. Lo que no resulta tan genial es la carcajada que sueltan cuando confesamos que la única rueda pinchada que hemos cambiado en nuestra vida ha sido la de la bici y que nuestros conocimientos de mecánica se reducen a “oye tío, ¿estás seguro de que el coche debería hacer este ruido?”.
Estábamos hartos de pelearnos por un pedazo de playa en el que colocar la sombrilla, de que la señora de al lado nos salpicara el libro de pepitas de sandía y de que la Jenny nos taladrara el oído con el último temazo de reguetón que sale de su loro. Así que buscamos la tranquilidad espiritual en el vacío mántrico que produce atravesar la estepa de Asia central con un coche del año 86 sin aire acondicionado. De Madrid a Ulan Bator. Un tercio del planeta. A 3000 kms. de la costa más cercana. Y por si fuera poco, la organización del mongol-rally, reducida a un británico tarado que ha conseguido engañar a 200 equipos para participar en esto, prohíbe utilizar GPS.
El Genghis Kar, nuestro bólido, está compuesto por Jorge y por mi, Antón. Jorge es economista del Estado y, por tanto, no tiene ni puñetera idea de mecánica. Es más, ha reconocido públicamente que no sabe distinguir el depósito del agua del del aceite, y le preguntó a su padre si los centímetros cúbicos medían el volumen del depósito de la gasolina. En cuanto a mí, soy historiador y actualmente preparo mi tesis doctoral sobre “El mal de ojo en el mundo antiguo”, materia de indudable interés para llegar a Mongolia, sobre todo cuando revienta el manguito del aceite.
A parte de servir para que tus colegas se rían de ti, el rally es una carrera benéfica. Tenemos que recaudar unos 1500€ que van destinados a una ONG de cooperación al desarrollo en Mongolia (espero que en “desarrollo” se incluya la idea de asfaltar alguna carretera) y a la creación de una biblioteca en Malawi (por donde esperamos no pasar; si no, es que se nos ha roto la brújula). Y por si vuestra filantropía no fuera suficiente, queremos advertiros de que las ayudas desgravan en la declaración de la renta. Así que sólo me queda poneros el vínculo de las páginas web donde podéis echarnos una mano y prometeros una interminable sesión de fotos con batallitas del rally a cambio de vuestra generosidad:
- Justgiving - Genghiskar
- Cibersolidaridad
- Genghiskar (Googlepages)
Y si queréis poneros en contacto con nosotros (aprovecho para decir que estamos solteros y que pasar un mes y medio viendo mujeres en burka va a hacer que estemos a la vuelta pero que muy receptivos a cualquier iniciativa femenina):
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Nada más que contar, sólo animaros a que les echéis una mano, yo lo voy a hacer, y a que sigáis sus aventuras si se animan a contarlas desde aquí o desde su web.






Agosto 13th, 2007 at 11:58 pm
[...] hablaba en un post anterior sobre mi primo y su paranoia con el Mongol Rally, pues bien, hoy en el programa El Larguero, les he [...]